En medio de tanta oscuridad, se encendió una luz, mostrándome el inicio del mejor espectáculo de todos. Se abrió el telón.
La magia comenzó a aparecer en el escenario ahuyentando toda realidad, dejando ante mi sólo la oportunidad para la fantasía y la imaginación.
Miles de ojos observando, como si sólo yo existiera y lo fundamental de la vida a punto de desbordarse a cada segundo.
A cientos de metros de altura, cuando por fin pude volar, desesperadamente quité mis pies de la tierra, con una estética cautivante, que a todos fascinaba. De la nada, cuando lo tenia todo, el reflejo de la luz más bella me hizo descender brutalmente hasta quedar por los suelos. Literalmente.
Tan impredecible reaparecía en el escenario para hacer realidad lo inimaginable. Hablándome, sin una sola palabra; entre música y lágrimas de felicidad me enamorabas a cada instante.
Supe que llegaba el final cuando en vez de que la luz se apagara: se encendieron muchas más. Cada una de ellas mostrándome lo hermoso del final.
Ahí estabas tú, ellos y aquello. Los que amé y me llenaron de todo un poco y muchos otros que evitaron sorprenderse con la sorpresas de éste panorama.
Bailes, colores, luces, sonrisas, lágrimas de felicidad, miradas inocentes, adultos volviéndose niños, niños volviéndose soñadores. Se cerró el telón.
Así que si la vida es un circo... que empiece la función.
La magia comenzó a aparecer en el escenario ahuyentando toda realidad, dejando ante mi sólo la oportunidad para la fantasía y la imaginación.
Miles de ojos observando, como si sólo yo existiera y lo fundamental de la vida a punto de desbordarse a cada segundo.
A cientos de metros de altura, cuando por fin pude volar, desesperadamente quité mis pies de la tierra, con una estética cautivante, que a todos fascinaba. De la nada, cuando lo tenia todo, el reflejo de la luz más bella me hizo descender brutalmente hasta quedar por los suelos. Literalmente.
Tus aplausos me elevaron de nuevo.
Supe que llegaba el final cuando en vez de que la luz se apagara: se encendieron muchas más. Cada una de ellas mostrándome lo hermoso del final.
Ahí estabas tú, ellos y aquello. Los que amé y me llenaron de todo un poco y muchos otros que evitaron sorprenderse con la sorpresas de éste panorama.
Bailes, colores, luces, sonrisas, lágrimas de felicidad, miradas inocentes, adultos volviéndose niños, niños volviéndose soñadores. Se cerró el telón.
Así que si la vida es un circo... que empiece la función.
By: Vale Q.