Para hablar de Literatura y éste itinerario tormentoso
de las letras, era necesario empezar por describir mi gusto por la palabra ¿Por qué digo tormentoso?. Porque precisamente el espacio donde se puede compartir un mismo tiempo, lugar, emociones y pensamientos está ligado enteramente a las
contradicciones humanas. Y todo eso resumido en un libro, en palabras de Wolf,
Blake, Bukowski, de Huidobro y otros miles de autores que su simple nombre es
impronunciable.
De ahí, de ese sumario de conductas viene mi imprescindible
necesidad de expresar mis tormentos por medio de la Literatura, de ahí la
determinación de dedicar mi vida a encontrar letras en todo: en la música, en
los libros, en un cuaderno de notas, en todo. Ante tales circunstancias era necesario hilvanar sistemas
ideológicos que se adecuaran a mis necesidades pragmáticas, y buscar sin fin la
oportunidad de compartir la escena con aquello que ya se describen como
“escritores consolidados”.
Y entonces, en este ejercicio de búsqueda descubrí
algo curioso. Los escritores, eruditos, los sabios, los amantes de la lectura y
los libros, son aquellos observadores del mundo. Son aquellos que quieren
transformarlo todo por medio de lo único que todavía puede salvar a cualquier
persona: la palabra.
Personas como tú, como él o ella... como yo, como
nosotros. Como aquellos que quieren un cambio verdadero, como aquellos que quieren dejar de repetir parámetros obsoletos que refieren a un mundo de lo correcto,
de lo que está bien o no. Esto es para aquellos que quieren ubicar un mundo en
un tiempo indefinido y llevarlo a dimensiones inimaginables, para aquellos que descontextualicen el contexto. Aquellos que
todavía conservan destellos de imaginación que les ayuda a evitar la realidad
manipulada. Esto es para aquellas personas que todavía creen que el cambio
existe, porque entienden que los signos de puntuación no son más que signos que
describen el tiempo, y para aquellos que entienden que una sociedad todavía
puede generar una transformación completa, si entiende de sintaxis.
Esto es para aquellos que alzan la voz, que no se
quedan callados. Para todos los que tienen algo que decir. Porque los libros describen momentos del pasado,
porque las letras guardan lugares, instantes, emociones, pensamientos e
ideologías. Porque los libros también hablan, también gritan.
Porque si no quieres escuchar al mundo… también puedes
leerlo.