Ni el alma naciente y moribunda
Ni tu olor maduro y frágil
Ni las miradas efímeras que a menudo mienten
Ni las confabulaciones del destino
Ni el amor inconsciente, irreal y estúpido
Ni las lágrimas críticas e hirientes
Ni los prolongados suspiros
Ni el vómito de palabras quemándote
Ni los viejos sitios donde amé la vida
Ni los adultos con su intolerancia a soñar
Ni las ideologías colectas con pretexto al progreso
Ni mi temor con hedor a deseo
Ni las consideraciones con el ayer
Ni tu elevado gusto a los cuestionamientos
Ni tu narcísimo infinito
Ni él que está allá y en ningún lugar
Ni los restos de felicidad agobiándome
Ni yo, contigo, sin nada
Ni el mundo, el tiempo, mi cuerpo y el amor.
Sin ti.

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