Para aquel entonces ya había perdido forma, su nombre se había borrado, parecía
que su imagen era un simple espejismo roto. Y por instantes, ella se iba por la
vereda a buscar los pedazos que faltaban. Su cuerpo estaba fragmentado.
Yo la observaba de lejos. Me gustaba verla escapar, siempre se veía triste,
impaciente por llegar a otro lugar. Su elevado gusto por el café y por la huida,
me enamoraron. Amaba verla alejarse, eso era: fugaz, mezquina y egoísta. Y yo,
yo era su fiel observadora. La contemplaba en la despedida, la encontraba en el
adiós, y sin hallar frases para saludar....se marchaba.
Me di cuenta -muy tarde- que la música que producían sus pasos, se hacia
presente en un mundo lleno de movimiento: ¿cómo olvidar su estela, cómo
perderme en su titubeante mirada?. Era natural que me amara, que se aferrara
tanto a mí, transgredía su propio amor, su imagen, su vida.
Aún recuerdo mi cabeza inclinada, observando el suelo, esperado ver sus pies
de regreso. Mi súplica silenciosa que la inivtaba a volver a mí, pero al mismo
tiempo esperaba con ansia su partida. Su inminente despedida.
El tiempo ya sabía a soledad, a café frío y a colores desteñidos. La vida se
volcó en nuestra contra, desnudando nuestras palpitaciones lentas y exponiendo nuestro
más grandes temores. Mi imagen ultrasensible por el insípido sabor a vacío,
quería seguir pensando que nos amábamos, que no desaparecíamos. Que nuestros
cuerpos seguían acostumbrados al salvaje movimiento, a la impaciencia que nos
librara de la más terrible y aburrida historia.
La idolatraba, y esperaba en la agilidad de los ríos, y en la quietud de las
rocas, su hermosa figura. Al llegar la noche la vi, ahí, como siempre, incontrolable y terca. Manipulando
mi cabeza más allá de lo que mis pupilas construían, más allá del suelo y
subyugada locura. Más allá de lo que era ella, de lo que era yo o -peor aún- de
lo que éramos juntas.
Ella regresó -después de una larga espera- y pude verla...otra parte de mi.
Era yo en mis amaneceres sin rostro, era yo sin temores y entera. Era una mujer
escondida en mi sombra, era oscuridad aún con la luz del sol. Era yo en todo y
hoy...la veía partir.
Enero,2013

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