jueves, 10 de enero de 2013

A ellos


Te escribo para que conviertas mis pensamientos en suspiros .
Te escribo para que la piedra convierta en aire mi voz mermada.
Te escribo, contemplando la imperturbable oscuridad que acaricia la noche y que se encadena a la reluciente pureza de mis manos atadas.
Mis oídos se ensordecen ante la tranquilidad enloquecida.
¿Cómo no perderme ante la elegancia de la súplica?
Todo...tan patéticamente poético. 
Tu salvaje amor desenfrenando palabras y tu frenética sonrisa en el impaciente silencio.

Querido...somos felicidad que se otorga desintegrando las mierdas autocompasivas y el maquillaje malintencionado.
Amoldando las ideologías del inaudito juego de quejas. Somos suspiro, somos infinito, somos un mundo que duele, y mordemos párpados que sangran ante los humos y la pureza del vulgar olor a madera.
Somos poesía juntos y en cuerpo escribimos versos.
Somos amor que prevalece aún con la caída del ocaso.
Somos todo y nada, somos el presente próximo y el pasado olvidado.
Somos la prudencia de un grito moribundo.
Somos jaula sin llave, nubes negras y el umbral inquebrantable que llena la vida.
Somos estrellas en el cielo y mariposas en la tierra.

Somos muerte, somos vida, somos los que estuvieron siempre.
Somos la palabra que se escribe y el violín insonorizado.

Somos amor, vida y explosión. Somos y seremos siempre dos. 
Enero,2013




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